La mortalidad materna en los Estados Unidos ha ido aumentando en las últimas décadas.2 La tasa de mortalidad materna en los EE. UU. en 2023 fue de 18,7 muertes por cada 100.000 nacimientos,3 en comparación con 10 muertes por cada 100.000 nacimientos en 1990.4 Esto significa que la tasa es casi el doble de lo que era hace 25 años.5
Las tasas de muertes maternas aumentaron durante la pandemia de COVID-19, pero han disminuido desde entonces.6 Según datos provisionales de los CDC, en 2023 se produjeron 673 muertes maternas.7 Esto supone una disminución respecto a las 817 muertes en 2022 y las 1.205 en 2021.8 Sin embargo, los Estados Unidos continúan teniendo la tasa más alta de muertes maternas entre los países de ingresos altos,9 y los datos muestran enormes disparidades para las mujeres de color.10
Las principales causas de morbimortalidad materna son la hemorragia y los trastornos hipertensivos del embarazo.11,12 La hemorragia en sí misma es la principal causa de mortalidad materna en todo el mundo.13 Aunque la hemorragia puede ocurrir en cualquier momento durante el trabajo de parto y el parto, ocurre con mayor frecuencia en el posparto y se define con el término hemorragia posparto (HPP).
La HPP es tanto común como increíblemente peligrosa, dado lo rápido que una madre puede desangrarse. Esto es importante en el contexto de estructurar simulaciones prácticas. Los equipos de trabajo de parto y parto necesitan reconocer lo que está ocurriendo, determinar la causa, administrar medicamentos, realizar transfusiones, reanimar y, si es necesario, trasladar a la paciente al quirófano. La HPP representa un cambio radical en la condición de la paciente, y esta es una oportunidad clave para la formación basada en simulación.
Los trastornos hipertensivos también pueden convertir un caso de paciente en una emergencia. La identificación de trastornos hipertensivos graves seguida de un control rápido por parte del equipo de trabajo de parto y parto es esencial, otra área donde la simulación de pacientes puede ayudar.