La naturaleza extremadamente crítica en el tiempo de las emergencias de reanimación neonatal exige que los profesionales asistenciales sean competentes, seguros de sí mismos y estén preparados para trabajar juntos y responder de forma óptima.
La morbilidad neonatal aumenta un 16% por cada 30 segundos de retraso en el inicio de la ventilación con presión positiva (PPV).5
Sin embargo, algunos datos de casos reales sobre la cronología de los acontecimientos sugieren que los principales eventos de reanimación, como la intubación, el catéter venoso umbilical (UVC), el tubo endotraqueal (ETT) y la epinefrina intravenosa, a menudo se retrasan significativamente.6
Las investigaciones muestran que la escasa frecuencia de los eventos de reanimación, la falta de repetición y la inexperiencia hacen que muchos profesionales asistenciales se sientan poco preparados.7 Las reanimaciones pueden verse comprometidas por la sobrecarga cognitiva y de tareas, así como por una comunicación y un trabajo en equipo ineficientes.8
La certificación en reanimación neonatal suele renovarse cada 2 años. Sin embargo, las investigaciones sugieren que la retención de habilidades empieza a disminuir entre 3 y 8 meses después del entrenamiento si las habilidades no se practican con regularidad.9
Los esfuerzos de mejora de la calidad son esenciales para mantenerse al día de los conocimientos y habilidades clínicas que pueden disminuir con el tiempo.10 La práctica continuada basada en simulación ayuda a los profesionales sanitarios a mantener un rendimiento sólido y duradero entre los periodos de recertificación.
Al proporcionar experiencias de formación por simulación regulares y variadas, puede asegurarse de que los alumnos mantengan la confianza en su capacidad para abordar cualquier emergencia neonatal.